Mans-món (Benvinguda)

 

                                        A la Frida i als seus pares, Maria i Martí, pel món per construir entre les seves mans

                                        Als meus pares, Daniel i Pau, i a la meva àvia, per la memòria-fil teixida

                                        A la Blanca, per les mans que acompanyen els processos de vida amb amor i respecte 

 

 

 “Al principio para el recién nacido las manos

lo abarcan todo: son el ser humano, son el mundo…”

 

Emmi Pikler

mans

Mans de la Frida (en la primera setmana de vida) i la seva mare

 

Presència en les mans entrellaçades d’una mare i una filla. Bellesa dels cossos nus en íntima connexió. Pell amb pell que omple tots els buits. Escolta i reconeixement profunds. Benvinguda càlida al món, un món contingut entre les seves mans.

Mans. Mans-món.

Mans que són record dels fils teixits amb el pas del temps i de les generacions, memòria-fil d’altres mans que han contingut el món i que esdevenen presència invisible. Presència que permet seguir teixint fils, alguns semblants, altres canviants…presència que es fa present i possibilitat de futur. El present i el futur en les nostres mans.

 

“(…) La memoria del hilo. Y

de la mano. Había hilo.

Borrar había hilo. Demasiado

tarde. Imposible volver donde

la mano.  Aunque ahora sí,

pero en presente. Hay mano.

(…) Con el hilo. El mismo hilo. El que

dice mano. Aquí, al menos.”

 

Chantal Maillard

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Mans de la meva àvia (en l’últim dia de la seva vida) i les meves mans

 
 

En record a les mans de la meva àvia.

Mans que, malgrat enyorar profundament, segueixen sent presència, per sempre.

I amb el desig de benvinguda al món a la meva neboda Frida,

  que té tot un món per descobrir amb les seves pròpies mans i en companyia de les nostres.  

Azul

    1

 

Septiembre vestido de azul.

Azul-lágrima (en las miradas ligeramente tristes) y azul-eléctrico (en los gestos de enfado) de algunos niños y niñas al separarse de sus familias en la escuela. Azules que irán transformándose en azul-delicado de dulce acogida.

Azul-lluvia de un cielo que anuncia otoño y fin de vacaciones.

Azul-añoranza en el recuerdo profundo de ausencias y azul-brillante de nacimientos y proyectos.

Azul nostalgia- azul ilusión, azul de fin y de principio. Septiembre azul.

Septiembre azul o cómo empezar a imaginar una escuela estética

“Aunque es difícil definir con claridad qué se entiende por dimensión estética, sí puedo decir lo que representa para mí, aunque tan solo sea de modo parcial. Creo que se trata de una actitud cotidiana, una relación empática y sensible con el entorno, un hilo que conecta y ata las cosas entre sí, un aire que lleva a preferir un gesto a otro, a seleccionar un objeto, a elegir un color, un pensamiento; elecciones en las que se percibe armonía, cuidado, placer para la mente y los sentidos.”*

Septiembre azul que ya se intuía en pleno verano cuando pintamos las paredes que acogerían a los bebés durante el próximo curso. Un azul lleno de expectativas e ilusión por tratar de comenzar a construir una escuela donde la dimensión estética forme parte del proyecto educativo y sirva para construir un ambiente cálido, donde el placer pueda desplegarse en cada una de las relaciones que se produzcan y que a la vez posibilite una profunda reflexión sobre la práctica educativa.

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Y el azul de las paredes se propaga rápidamente a los tejidos, a las alfombras, cojines, manteles…que visten el paisaje de la clase de un azul poderoso.

“¿Acaso no es importante que los niños y el personal que trabaja en la escuela pasen el día

en un entorno donde los colores y los objetos se elijan y dispongan con cuidado, atención y amor?”*

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Nuestro azul representa elección, conocimiento, reflexión, emoción, cuidado, dedicación y mucho amor para tratar de construir una escuela estética y ética, en la que el ambiente sea armónico, plácido, bello y en consecuencia, un ambiente que devenga un contexto rico en relaciones, posibilidades de exploración y descubrimiento emocionado.

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“La dimensión estética presupone una mirada que descubre, que admira y se emociona.

Es lo contrario de la indiferencia, de la negligencia y del conformismo.”*

En el color de las paredes que albergarán los primeros balbuceos y pasos de bebés, en las sábanas y cojines donde se darán sus primeros juegos y descubrimientos, en los manteles de las mesas donde la maestra acompañará los inicios de las vivencias alimenticias de los pequeños y pequeñas, está el rastro de las reflexiones de las profesionales por construir un ambiente educativo, del amor con que han sido elaboradas y de las relaciones que se han producido durante su elaboración entre familias, equipo educativo de la escuela…con la intención de iniciar, desde la dimensión estética, una reflexión sobre qué identidad de escuela y de educación deseamos.

“Para mí lo estético es una estructura que comunica”

Gregory Bateson

Una escuela llena de preguntas que busque nuevos caminos por recorrer, que considere el ambiente como un elemento educativo de primer orden, desde el cual preguntarse por la calidad de los espacios, materiales, tiempos, modos, tonos, perfil profesional de las educadoras (y educadores?), políticas educativas y de tantos otros aspectos que atañen a la educación infantil.

Tiempo

material

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profesional

“…el sentimiento estético se convierte en modalidad de búsqueda, clave de interpretación y lugar de experiencia.”*

descans

dinar

“La comprensión del mundo desde la estética, puede ser el vehículo para comprender qué son las realidades externas para el niño. Una estética entendida como forma de vida: en la vivencia de una situación armoniosa, en la belleza del propio sistema de actuación que tengan los maestros con sus alumnos.”

                                                                                                                        Isabel Cabanellas y Juan José Eslava 

Cosiendo hilos que unen…

o el deseo de aprender a observar y documentar procesos de aprendizaje

Mientras la escuela se tiñe progresivamente de azul, mi casa se llena de telas e hilos. Mi mini taller recién estrenado es punto de encuentro donde hilar pensamientos y emociones en soledad y a veces en compañía.

taller

En el silencio de las manos de mi madre hilvanando, se hace presente la reciente ausencia de mi abuela, silencio que se rompe con el ruido de las puntadas de la máquina de coser. Alternancia que va dando forma a lo que  está presente en nuestras cabezas y corazones y que me hace pensar en lo que escribí hace ya seis años durante mi formación como maestra en la universidad, donde por primera vez pude construir un proyecto que me hizo cuestionar mi identidad como docente: El cuidado, una historia de vestidos (Junio, 2007)

“Parte de mi memoria personal y familiar se encuentra contenida en los vestidos y otras piezas de ropa que mi abuela, primero, y mi madre, después, se han dedicado a guardar a lo largo de los años. Estos vestidos provienen de historias diversas pero que tienen mucho en común: el cuidado. Cuidado en guardarlos, pero no sólo eso, en muchos casos los vestidos han sido hechos a mano por ellas mismas o por amigas de la familia, con todo lo que conlleva en dedicación, tiempo, conocimientos y sentimientos. En los vestidos está reflejada la atención, el afecto y la responsabilidad entre las diferentes generaciones que conlleva toda relación de cuidado. Los vestidos, entre otras muchas cosas, han tejido un  de recuerdos compartidos que han posibilitado el desarrollo de proyectos en común muy motivadores que espero que continúen en el futuro ampliando nuestra particular memoria de familia. “

Las manos de mi madre cosen en silencio justo debajo de la documentación de mi proyecto de carrera, en la que se combinan mis palabras con imágenes de mi abuela, íntima colaboradora en proyectos de costura. Pienso en sus manos hacendosas, cuidadosas y amorosas que están presentes a pesar de su ausencia y de las que hemos aprendido a coser hilos que unen.

MariaMamaMi madre, mi hermana (y Frida). Hilos…

“La observación y documentación son una teoría educativa que la filosofía pedagógica reggiana siempre ha sustentado y practicado utilizando una doble modalidad de lenguaje: el escrito y el de las imágenes (…) para comunicar de modo significativo, las imágenes requieren, sobre todo, miradas sensibles a las situaciones, capaces de captar la sustancia profunda de los acontecimientos. Se trata de una observación solidaria con el niño, que trata esencialmente de entenderlo, para afianzar sus estrategias y para estimarlo más. Observar para conocer y entender.”*

En el deseo de azul hay mucho más que simples objetos y espacios, hay infinitos hilos que conectan cosas entre sí aparentemente desligadas y que permiten empezar a recorrer caminos inesperados con destino incierto pero que siento que me  permiten observar y acompañar con respeto y amor a la infancia con el anhelo de mejorar nuestra tarea educativa como docentes e imaginar infinitos e insospechados nuevos recorridos de aprendizaje.

azul

“En un proyecto educativo, la escucha es una práctica difícil pero indispensable que es necesario aprender; y una vez más la tensión estética, con sus peculiaridades de empatía, de búsqueda de relación,  de “estructura que comunica”, pero también de gracia, de ironía, de provocación y de ausencia de determinismo, sirve de apoyo al proceso de escucha. Creo que está bastante claro que este enfoque no sólo es patrimonio de los adultos que trabajan en la escuela, sino que se transmite con espontaneidad (y conciencia) en las relaciones con los niños, y en las propuestas didácticas que se hacen construyendo recorridos, en los que la enseñanza y el aprendizaje están dentro de un proceso de escucha y de sintonía recíproca.”*

 Después de un septiembre azul, se intuyen meses intensos de nuevas tramas por recorrer y de hilos por conectar. Con el ánimo deseoso de aprender a observar, acoger, recoger y documentar los procesos de enseñanza-aprendizaje y amando la trama que está empezando a desarrollarse…espero que el final de verano se presente alejado del inevitable marrón que parece ineludible ante la llegada del otoño.

“En una estética así entendida, es decir, promovedora de relaciones, contactos, sensibilidades, libertades y expresividad, parece natural su acercamiento a la ética. Por lo que concierne a la educación, podría hablarse de una alianza inseparable con la estética. Lo más seguro para alejar formas de violencia y abuso, físicas y culturales, es construir una significativa educación estética. Y también porque la experiencia estética es, fundamentalmente, experiencia de libertad (…) La formación de los enseñantes no debería olvidar ni la belleza ni la estética, porque corre el riesgo de no hallarlas nunca más, de creerlas un aspecto marginal y de no verlas en las miradas de los niños y de los jóvenes que tiene delante, anulando así una posibilidad de bienestar psíquico y de esperanza respecto al futuro.”*

MariaTanit

Con mi hermana María. Nuestras manos-caricia hacia Frida, esperanza en el futuro

 

 

Septiembre vestido de azul. Azul de cielo, silencio, alegría, lágrimas, deseos, hilos y esperanza.

 

 

* Fragmentos del prólogo Estética y aprendizaje de Vea Vecchi. En La estética en el pensamiento y obra pedagógica de Loris Malaguzzi. Alfredo Hoyuelos. Ed. Octaedro

(Fragmentos inspiradores para coser mi relato hecho de retales de experiencia)

 

Agradecimientos

A las mujeres de mi familia: mi abuela, mi madre y mi hermana, por los hilos que visten de azul nuestros días.

A Frida y a todos los niños y niñas de la escuela, por la esperanza en el futuro.

A Anna, Samantha y Núria, por vestir de azul paisajes tristes junto a mí.

Agradecimiento especial a mi madre, Pau, por los días de costura y amor.

En memoria de la abuela de Anna, recuerdo de septiembre azul-tristeza,

y de mi abuela, por el azul-eternidad en sus manos.

azul IV

París no se acaba nunca

“…Todo se acaba, pensé. Todo menos París, me digo ahora. Todo se acaba menos París, que no se acaba nunca (…)   Vaya a donde vaya, viaja conmigo, es una fiesta que me sigue. Ya puede acabarse este verano, que se acabará. Ya puede hundirse el mundo, que se hundirá (…) pero París no ha de acabarse nunca (…) Me gusta tanto lo que hay en París que la ciudad no se me acaba nunca.”

París no se acaba nunca. Enrique Vila-Matas

 

Qui fa bells els dies?

A F., pels dies bells i plens d’històries que ens esperen

 leyendo

La meva mare i la meva àvia a Barcelona l’any 1962

 

El meu amor per la lectura i l’escriptura crec que l’he après de la meva família: de la meva àvia, lectora infatigable fins als seus últims dies de vida; de la meva mare, autèntica devoradora de llibres; del meu pare, a qui sempre li ha agradat jugar amb les paraules; i de la meva germana, que quan entrellaça paraules i les fa visibles, em fa sentir el món més bell.

Fa una setmana que a l’escola estem celebrant l’amor a la lectura convidant a famílies que ens visiten i ens expliquen un conte. Veure la cara dels infants  davant la narració d’una història és un regal: ulls brillants i mitjos somriures expectants. I quan s’acaba, en uns segons de silenci abans de l’aplaudiment col.lectiu, es pot sentir que l’emoció de les paraules ens transforma i ens uneix.

Molt sovint m’agrada passejar per algunes llibreries del meu barri i passar estones en les quals sembla que el temps no transcorre, remenant llibres, en calma. Com que durant el dia de Sant Jordi aquesta tranquil.litat no és possible, uns dies abans m’agrada celebrar aquest dia regalant (i regalant-me) algun llibre.

Aquest matí m’he apropat a la llibreria Casa Anita a buscar un conte per la meva amiga Lucía, ja és un ritual regalar-li un llibre per Sant Jordi. Espero que quan sigui gran es recordi d’aquesta tradició que s’ha establert entre ella i jo, com jo recordo les nits de narracions de contes de “Cuentos por teléfono” de Gianni Rodari amb el meu pare o el conte “Rosa Caramelo” que em va regalar la meva mare i que encara conservo, molt vellet però molt estimat.

I en entrar a Casa Anita, he recordat, de sobte, l’última vegada que vaig anar-hi: va ser el 5 de gener, buscava un llibre per regalar-li a la Lucía pel dia de Reis. I misteris del cervell i la memòria-he recordat que vaig demanar a la dependenta que em desemboliqués un conte que em va agradar per la senzillesa de la seva tapa, la vaig trobar, bella. Només les lletres del títol sota un fons verd un xic rugós. No sé el títol, però recordo que explicava la mort d’una àvia de manera molt poètica. Vaig seguir remenant una mica els llibres, però no vaig trobar res.

Unes hores més tard, en aquella mateixa llibreria on hi vaig tornar amb la meva amiga Núria, vaig saber que la meva àvia s’estava adormint per anar a buscar el prat més verd (com crec que deien al conte). En el dolor indescriptible d’aquell moment, l’abraçada més consoladora i eterna, a la vora de milers de llibres.

Aquest matí, en sortir de la llibreria, amb un llibre, aquest cop sí, per la Lucía, s’han fet presents tots aquests records i sensacions. I rellegint el meu llibre per regalar,“Frederick” (per qui no el conegui és un entranyable ratolí poeta a qui acusen de no treballar, però que en realitat recull raigs de sol, paraules i colors per quan vingui l’hivern), algunes llàgrimes s’han deixat caure.

“Quién esparce la nieve? Quién derrite el hielo?
Quién pinta de gris los días? Quién los hace bellos?
Quién siembra la primavera con hojas de trébol?
Quién apaga el día? Quién enciende la luna en el firmamento?”

“Frederick”. Leo Lionni

I entre llàgrimes he anat a una altra llibreria a buscar el llibre que fa anys em va recomanar la meva àvia i que mai vaig llegir: “La sonrisa etrusca” de José Luis Sampedro, un home savi, que ens ha deixat recentment, com la meva àvia. Descobreixo que la novel.la és la història d’amor entre un avi i el seu nét. Bonica recomanació que m’ha regalat la meva àvia.

Casualment, el meu últim regal a la meva àvia el dia de Nadal va ser un llibre. Un llibre que m’emociona profundament i que feia temps que volia regalar-li. M’agrada pensar que l’últim que va llegir fos una història tan preciosa i tan compromesa com “Sostiene Pereira” d’Antonio Tabucchi.  Bonic regal que li vaig fer a la meva àvia.

I si escriure és viure, mentre escric, penso en vosaltres. I penso que en el futur hi haurà un petit o petita a qui m’encantarà regalar (i explicar) contes, perquè les històries per explicar i per escoltar mai s’acaben.

Gràcies a la poesia dels llibres que fan bells els meus dies.

Gràcies, família, per transmetre’m l’amor per la lectura i l’escriptura.

Per les abraçades eternes i per creure en la poesia, gràcies, Núria.

Perquè em veig en tu quan escoltes amb emoció el conte de l’edifici de gelat, de G.Rodari.  Gràcies, Lucía.

Gràcies, Samantha i Anna, per creure que l’escola pot ser un lloc poètic.

Començo a llegir  “La sonrisa etrusca”. Gràcies, iaia.